Vol. 7 – Núm. 1 / Enero – Junio – 2026
Valoración clínico-quirúrgica de los lipomas: análisis profundo y
diagnóstico diferencial
Clinical-surgical assessment of lipomas: an in-depth analysis and
differential diagnosis
Avaliação clínico-cirúrgica dos lipomas: análise aprofundada e diagnóstico
diferencial
Reyes-Montalvo, Ana Cristina
Investigador independiente
anareyes051099@gmail.com
https://orcid.org/0009-0004-2249-5435
Jimenez-Villa, Karla Doménica
Investigador independiente
mddomenicajimenez@gmail.com
https://orcid.org/0009-0003-5520-4502
Viteri-Toalombo, Jadira Estefania
Investigador independiente
estefaniaviteri@hotmail.com
https://orcid.org/0009-0005-2582-9442
Arcos-Espinel, Pamela Nicole
Investigador independiente
pamela.arcos1@gmail.com
https://orcid.org/0000-0001-5793-9674
Núñez-Ribadeneyra, Ramiro Marcelo
Investigador independiente
md.ramiro.nr@gmail.com
https://orcid.org/0009-0000-8156-4462
DOI / URL: https://doi.org/10.55813/gaea/ccri/v7/n1/1575
Como citar:
Reyes-Montalvo, A. C., Jimenez-Villa, K. D., Viteri-Toalombo, J. E., Arcos-Espinel, P. N., &
Núñez-Ribadeneyra, R. M. (2026). Valoración clínico-quirúrgica de los lipomas: análisis
profundo y diagnóstico diferencial. Código Científico Revista De Investigación, 7(1), 2131–
2150.
Recibido: 27/05/2026 Aceptado: 24/06/2026 Publicado: 30/06/2026
Código Científico Revista de Investigación Vol. 7 – Núm. 1 / EneroJunio2026
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Resumen
Problema: El diagnóstico clínico impreciso de los lipomas profundos o atípicos incrementa el
riesgo de confundirlos con neoplasias malignas como los liposarcomas, lo que puede retrasar
un manejo terapéutico adecuado. Objetivo: Valorar de manera profunda la caracterización
clínico-quirúrgica de los lipomas para optimizar su diagnóstico diferencial y definir pautas
precisas de abordaje quirúrgico. Metodología: Se realizó una revisión sistemática y crítica de
literatura científica de alto impacto publicada entre los años 2020 y 2026 en repositorios
acreditados. Resultados: Se evidenció que la resonancia magnética posee una alta sensibilidad
para discriminar entre lipomas simples y variantes malignas, estableciéndose la indicación
quirúrgica ante masas mayores a 5 cm, sintomatología compresiva o sospecha histopatológica.
Discusión: A pesar de la benignidad general de estas masas, la existencia de variantes
histológicas complejas y localizaciones subfasciales exige complementar la exploración física
con estudios de imagen avanzados para planificar cirugías seguras y evitar recidivas.
Conclusión: La evaluación integral clínico-quirúrgica y el estudio histopatológico definitivo
resultan cruciales para garantizar un diagnóstico certero, aportando rigor científico a la práctica
médica y asegurando un tratamiento óptimo y libre de complicaciones.
Palabras clave: Lipoma, neoplasia mesenquimal, ultrasonografía, resección quirúrgica.
Abstract
Problem: An imprecise clinical diagnosis of deep or atypical lipomas increases the risk of
mistaking them for malignant neoplasms such as liposarcomas, which can delay appropriate
therapeutic management. Objective: To thoroughly evaluate the clinical and surgical
characterization of lipomas in order to optimize their differential diagnosis and define precise
guidelines for surgical management. Methodology: A systematic and critical review of high-
impact scientific literature published between 2020 and 2026 in accredited repositories was
conducted. Results: Magnetic resonance imaging (MRI) was found to have high sensitivity for
distinguishing between simple lipomas and malignant variants, with surgery indicated for
masses larger than 5 cm, compressive symptoms, or histopathological suspicion. Discussion:
Despite the general benignity of these masses, the existence of complex histological variants
and subfascial locations requires complementing the physical examination with advanced
imaging studies to plan safe surgeries and prevent recurrences. Conclusion: A comprehensive
clinical and surgical evaluation, along with definitive histopathological examination, is crucial
for ensuring an accurate diagnosis, bringing scientific rigor to medical practice, and ensuring
optimal, complication-free treatment.
Keywords: Lipoma, mesenchymal neoplasm, ultrasound, surgical resection.
Resumo
Problema: O diagnóstico clínico impreciso dos lipomas profundos ou atípicos aumenta o risco
de confundi-los com neoplasias malignas, como os lipossarcomas, o que pode atrasar o manejo
terapêutico adequado. Objetivo: Avaliar de maneira aprofundada a caracterização clínico-
cirúrgica dos lipomas, a fim de otimizar seu diagnóstico diferencial e definir diretrizes precisas
de abordagem cirúrgica. Metodologia: Foi realizada uma revisão sistemática e crítica da
literatura científica de alto impacto publicada entre os anos de 2020 e 2026 em repositórios
acreditados. Resultados: Evidenciou-se que a ressonância magnética possui alta sensibilidade
para discriminar entre lipomas simples e variantes malignas, estabelecendo-se a indicação
cirúrgica diante de massas maiores que 5 cm, sintomatologia compressiva ou suspeita
histopatológica. Discussão: Apesar da benignidade geral dessas massas, a existência de
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variantes histológicas complexas e localizações subfasciais exige complementar a exploração
física com estudos de imagem avançados para planejar cirurgias seguras e evitar recidivas.
Conclusão: A avaliação clínico-cirúrgica integral e o estudo histopatológico definitivo são
cruciais para garantir um diagnóstico preciso, conferir rigor científico à prática médica e
assegurar um tratamento ideal e livre de complicações.
Palavras-chave: Lipoma; Neoplasia mesenquimal; Ultrassonografia; Ressecção cirúrgica.
Introducción
Las neoplasias mesenquimales representan un grupo heterogéneo de tumores derivados
de las células pluripotenciales del tejido conectivo. Dentro de este espectro, los tumores de
estirpe lipomatosa son los que se encuentran con mayor frecuencia en la práctica clínica
cotidiana. El lipoma, considerado tradicionalmente como una proliferación benigna y
circunscrita de adipocitos maduros, constituye una de las entidades más estudiadas pero, al
mismo tiempo, una de las que mayores sorpresas diagnósticas puede deparar al clínico cuando
se presenta en localizaciones inusuales o planos anatómicos profundos.
La aproximación metodológica y rigurosa al estudio de estas patologías es fundamental
para evitar errores diagnósticos que comprometan el pronóstico del paciente. De hecho, en el
ámbito de la investigación médica moderna, el abordaje analítico debe responder a una
planificación lógica y estructurada. Con respecto a esto, Lolo Avellaneda Callirgos et al.,
(2021) postula que el pensamiento científico requiere de un alto nivel de abstracción, de análisis
y de profundidad. Este surge cuando el investigador quiere dar respuesta a alguna laguna en el
conocimiento existente en relación con el problema que surge.
Desde una perspectiva de salud pública y comunitaria, la detección temprana y la
correcta valoración de las masas palpables no dependen únicamente del especialista en el
quirófano, sino de un andaje asistencial que fomente la educación y la prevención en el primer
nivel de atención. La educación sanitaria permite que los pacientes reconozcan cambios sutiles
en su anatomía y busquen atención antes de que las masas alcancen proporciones gigantes o
causen repercusiones funcionales severas.
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En este sentido, Villa-Feijoó, (2022) destaca de manera categórica que la educación
para la salud, liderada por enfermeras, ha mejorado el conocimiento y comportamiento
saludable en comunidades vulnerables, mientras que los programas de vacunación han
aumentado la cobertura y reducido la incidencia de enfermedades prevenibles. Este enfoque
comunitario es el que a menudo previene que patologías benignas de tejidos blandos
evolucionen hacia estadios gigantes o incapacitantes, permitiendo intervenciones quirúrgicas
electivas y de menor complejidad técnica.
No obstante, una vez que el paciente ingresa al sistema sanitario con una sospecha de
tumoración lipomatosa, la viabilidad de una resolución quirúrgica exitosa y segura está
intrínsecamente ligada a la gestión de los recursos y a la disponibilidad de insumos médicos de
calidad, particularmente en regiones remotas o vulnerables. El cirujano y el anestesiólogo
requieren de condiciones óptimas para planificar el abordaje de estas lesiones, especialmente
cuando comprometen estructuras profundas o nerviosas.
El propósito de este informe es desglosar de manera sistemática los aspectos
fisiológicos, patológicos, clínicos, epidemiológicos y diagnósticos de los lipomas, ofreciendo
una perspectiva avanzada que sirva como guía para el manejo clínico óptimo y la toma de
decisiones quirúrgicas fundamentadas en la evidencia científica reciente.
Metodología
Para la elaboración de este análisis profundo se llevó a cabo una revisión sistemática e
integrativa de la literatura científica publicada entre los años 2020 y 2026. La búsqueda de
información se realide manera exhaustiva en repositorios científicos de alto impacto y bases
de datos internacionales, incluyendo SciELO, PubMed, LILACS, MEDES, Trip Database, así
como en publicaciones específicas de la Revista Científica Ciencia y Método y la Revista
Científica Zambos.
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La estrategia de búsqueda se estructuró mediante la combinación de términos MeSH
(Medical Subject Headings) y DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud), utilizando
operadores booleanos para refinar los resultados. Los descriptores empleados incluyeron:
lipoma, liposarcoma, fisiopatología, diagnóstico diferencial, ultrasonografía, resonancia
magnética, resección quirúrgica y complicaciones posoperatorias.
Se establecieron criterios de inclusión estrictos para garantizar la calidad y relevancia
del reporte:
Artículos de revisión, estudios observacionales, reportes de casos clínicos con alto valor
educativo y ensayos clínicos de alta calidad metodológica publicados a partir del año
2020.
Estudios que abordaran la caracterización histopatológica, genética, molecular y
radiológica de los tumores lipomatosos.
Investigaciones enfocadas en el diagnóstico diferencial entre lipomas simples, variantes
atípicas y liposarcomas.
Publicaciones que detallaran técnicas quirúrgicas reconstructivas y análisis de
complicaciones transoperatorias y posoperatorias.
Se excluyeron aquellas publicaciones previas al año 2020 (salvo referencias históricas
indispensables), artículos de opinión sin base empírica, y estudios con metodologías deficientes
o sesgadas. Los datos extraídos fueron analizados y contrastados de manera crítica para
estructurar la información en secciones que van desde la fisiopatología molecular hasta las
recomendaciones quirúrgicas, garantizando una narrativa fluida, coherente y de rigor científico
propio de un médico investigador.
Resultados
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El tejido adiposo humano no es un simple reservorio pasivo de energía, sino un órgano
endocrino y metabólico sumamente dinámico que se presenta en dos formas fundamentales: la
grasa blanca, encargada del almacenamiento energético y la secreción de adipoquinas, y la
grasa café o parda, especializada en la termogénesis. Los lipomas se originan a partir de la
proliferación descontrolada de preadipocitos y adipocitos maduros de la grasa blanca, los
cuales se organizan en lóbulos irregulares delimitados por una cápsula fibrosa y tabiques de
tejido conectivo laxo que albergan microvasculatura.
Desde el punto de vista metabólico, las células que componen el lipoma presentan una
autonomía bioquímica singular en comparación con el tejido adiposo circundante. Aunque
histológicamente las células tumorales son idénticas a los adipocitos normales, sus vías
enzimáticas de captación y liberación de lípidos se encuentran alteradas.
Con respecto a esta singularidad metabólica, la literatura científica como en Sánchez &
Martinez (2021) se reporta que en términos histológicos, es similar al tejido adiposo normal,
pero difiere de éste en el metabolismo de los lípidos, no dando lugar a gluconeogénesis durante
el ayuno. Esta falta de respuesta a los estímulos lipolíticos habituales explica por qué, incluso
en estados de inanición severa o caquexia donde el organismo consume sus reservas grasas
sistémicas, los lipomas persisten o incluso continúan aumentando de tamaño de manera
independiente del estado nutricional del huésped.
La correlación entre factores metabólicos sistémicos y el desarrollo de lipomas sigue
siendo objeto de debate en la medicina interna y la endocrinología. En relación con esto, según
Rodríguez & Vargas (2020) se ha observado que existe un mayor índice de aparición en sujetos
con obesidad o dislipidemia; sin embargo, el metabolismo del lipoma es completamente
independiente de la grasa regular del cuerpo. Esta desconexión metabólica resalta la existencia
de un microambiente tumoral intrínseco que ignora las señales hormonales de la insulina, el
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glucagón y las catecolaminas, consolidando al lipoma como una entidad patológica con su
propia homeostasis lipídica.
La etiología exacta que desencadena esta proliferación celular anómala permanece bajo
investigación, aunque se han postulado diversas teorías y mecanismos patogénicos. Al
respecto, en Sánchez & Martinez (2021) se postula que sugieren las hipótesis de la metaplasia
del tejido conjuntivo perivascular, enfermedades metabólicas como hipercolesterolemia,
diabetes y obesidad, infecciones locales, irritación crónica, radiación, nidos de células
embrionales lipoblásticas, alteraciones cromosómicas.
El traumatismo local se asocia frecuentemente con la formación de hematomas y la
consecuente liberación de citoquinas inflamatorias que estimulan la diferenciación y
proliferación de los preadipocitos latentes en el sitio de la lesión. Adicionalmente, el prolapso
mecánico de grasa lobulada a través de las fascias musculares debido a microdesgarros puede
simular el crecimiento de una masa neoplásica. A nivel molecular y genético, los avances en
citogenética han demostrado que aproximadamente dos tercios de los lipomas solitarios
presentan alteraciones cromosómicas específicas.
Las anomalías más comunes involucran reordenamientos estructurales y
translocaciones en el cromosoma 12, específicamente en la región 12q13-15, la cual codifica
para la proteína HMGA2 (High Mobility Group AT-Hook 2), un factor de transcripción crucial
en la adipogénesis y la proliferación de células mesenquimales. Otras alteraciones detectadas
con regularidad incluyen la deleción intersticial del brazo largo del cromosoma 13 (13q) y
reordenamientos en el cromosoma 6 (6p21-23). Estas mutaciones genéticas perturban los
mecanismos normales de regulación del ciclo celular en el linaje adipocítico, promoviendo una
expansión clonal benigna pero persistente.
Los lipomas representan aproximadamente entre el 4% y el 5% de todas las neoplasias
benignas del organismo humano, siendo por amplio margen el tumor mesenquimal de partes
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blandas más común en la consulta de medicina general y cirugía. Clínicamente se clasifican en
formas solitarias, múltiples e incluso de carácter congénito, como la lipomatosis difusa
congénita. Aunque pueden manifestarse a cualquier edad, desde la infancia hasta la senectud,
muestran un pico de incidencia epidemiológico notable entre la cuarta y la sexta década de la
vida, coincidiendo con el periodo de mayor madurez del tejido adiposo blanco subcutáneo.
La distribución por sexo suele ser homogénea en términos generales, aunque se
observan variaciones estadísticas cuando se analizan subgrupos por localización o
multiplicidad. Por ejemplo, los lipomas múltiples (lipomatosis) son más frecuentes en el sexo
masculino y a menudo se asocian con síndromes hereditarios, mientras que las lesiones
subcutáneas solitarias muestran una ligera predilección por el sexo femenino en algunas series
clínicas. Alrededor del 6% al 7% de los pacientes diagnosticados con un lipoma presentan
lesiones múltiples diseminadas en diferentes topografías corporales.
Topográficamente, los lipomas tienen predilección por las áreas corporales con
abundantes depósitos de grasa subcutánea, tales como la región dorsal del tronco, el cuello, los
hombros y las porciones proximales de las extremidades. No obstante, su desarrollo puede
ocurrir en prácticamente cualquier sitio anatómico donde existan células mesenquimales,
incluyendo localizaciones profundas, viscerales o cavitarias de baja incidencia, las cuales se
detallan en la Tabla 1.
Tabla 1
Variedades Histológicas y Clínicas de los Lipomas
Topografía
Frecuencia Relativa
Características Clínicas y
Patológicas
Tejido Subcutáneo
85 - 90%
Localización clásica (tronco,
cuello, extremidades proximales).
Crecimiento lento, consistencia
blanda, móvil e indoloro.
Cavidad Oral
1 - 4%
Ubicación inusual. Predilección
por mucosa yugal, lengua, labios y
encías. Puede interferir con el habla
y la masticación.
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Tracto Gastrointestinal
4 - 5% (de tumores benignos)
Mayoría submucosos (90%) en el
colon derecho (ciego 20%).
Segundo en frecuencia tras pólipos
adenomatosos.
Árbol Traqueobronquial
Extremadamente raro (< 0.1%)
Origen en grasa submucosa de la
tráquea. Crecimiento endotraqueal
pediculado. Causa disnea
obstructiva grave.
Tejido Intraóseo
0.1 % (de tumores óseos)
Metáfisis de huesos largos e ilíaco.
Radiolúcido con borde escleroso.
Diagnóstico diferencial con
quistes.
Planos Profundos
(Intramuscular/Fascial)
2 - 3%
Localizados dentro de la fascia o
fibras musculares. Consistencia
más firme, menos móviles. Alto
riesgo de recidiva local.
Nota: Adaptado de “Fibrolipomas de cavidad oral: Tumores comunes en sitios poco frecuentes” por C. Rodriguez
y E. Vargas, 2020, Revista cientifica de la Escuela de Medicina de Costa Rica, 14(1), p. 81 (Autores, 2026).
En lo que respecta a la cavidad oral, el diagnóstico suele ser un hallazgo clínico tardío
debido a que las lesiones de menor tamaño cursan de forma silente. Sin embargo, masas de
mayor volumen interfieren de forma progresiva con las funciones estomatognáticas vitales.
Con relación a esto, se ha reportado que "El lipoma es el tumor benigno más frecuente del
adulto. Su ubicación intraoral es extremadamente rara, cerca del 1% de los casos.
Según Goméz & Pérez (2024) su presentación clínica es variable, desde una masa
asintomática hasta disnea y disfagia. A medida que el tumor se expande en la lengua o la
mejilla, causa molestias importantes como disartria, dolor durante la masticación, disfagia
mecánica e incluso episodios de disnea si obstruye el istmo de las fauces.
En este contexto, la sospecha del clínico es crucial para guiar el diagnóstico. Con
respecto a la vigilancia y reconocimiento clínico, en Gomez & Perez (2024) se señala que un
alto índice de sospecha clínica permite un rápido reconocimiento de este tipo de tumor, para
así brindar un tratamiento oportuno y evitar quizás la complicación más temida, su
transformación en una neoplasia maligna. El traumatismo dental continuo y prolongado sobre
una masa mucosa benigna puede inducir metaplasia y ulceraciones crónicas que desdibujan la
benignidad histológica del tumor.
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Por su parte, los lipomas colorrectales, aunque representan una rareza epidemiológica
global, ocupan un lugar relevante por su potencial para mimetizar la sintomatología del cáncer
colorrectal. Clínicamente, en el estudio de Viola et al. (2023) se ha constatado que los lipomas
colónicos son tumores benignos poco frecuentes, extremadamente raros a nivel rectal. A pesar
de ello, ocupan el segundo lugar en frecuencia detrás de los pólipos adenomatosos. El
comportamiento de estas lesiones depende directamente de sus dimensiones.
En este sentido, en Viola et al., (2023) se documenta que la aparición de síntomas se
relaciona principalmente con su tamaño. Los menores a 2 cm suelen ser asintomáticos y se
diagnostican en forma incidental, mientras que el 75 % de los lipomas mayores a 4 cm
desarrollan manifestaciones clínicas. Estas manifestaciones incluyen cuadros de oclusión
parcial o completa, dolor abdominal difuso, hemorragia digestiva baja por ulceración mucosa
e intususcepción intestinal recurrente.
Manifestaciones clínicas e impacto por compresión extrínseca
La presentación clínica clásica de un lipoma subcutáneo consiste en una masa tumoral
de consistencia blanda, móvil, indolora a la palpación, con límites bien definidos y sobre la
cual la piel suprayacente conserva todas sus características tróficas normales, sin cambios de
coloración, eritema ni signos inflamatorios locales. El crecimiento de estas lesiones es
marcadamente lento e insidioso, extendiéndose a lo largo de meses o años antes de que el
paciente decida consultar.
Sin embargo, cuando los lipomas se desarrollan en compartimentos anatómicos
estrechos o alcanzan dimensiones masivas, el cuadro clínico varía drásticamente,
manifestándose síntomas obstructivos, compresivos o de disfunción mecánica significativos.
Uno de los escenarios más complejos lo representan los tumores traqueobronquiales. Al crecer
lentamente dentro de la luz de la vía aérea, reducen de forma progresiva el diámetro del
conducto respiratorio.
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Al respecto, se describe que los tumores traqueales benignos tienden a crecer
lentamente y son asintomáticos en las primeras etapas. Los síntomas de obstrucción de las vías
respiratorias aparecen cuando el grado del bloqueo traqueal aumenta de 50 a 75% o cuando el
diámetro luminal es inferior a 8 mm. La disnea de esfuerzo progresiva, acompañada de
sibilancias localizadas y tos persistente, suele confundirse con asma o enfermedad pulmonar
obstructiva crónica (EPOC), lo que retrasa el diagnóstico adecuado y expone al paciente a
riesgos innecesarios.
De igual manera, la compresión de raíces nerviosas periféricas por lipomas de gran
tamaño genera cuadros neurológicos discapacitantes. Se han reportado casos de lumbociática
severa secundaria a lipomas gigantes que se introducen en el foramen ciático mayor,
desplazando las estructuras intraabdominales y comprimiendo de forma directa el nervio
ciático, lo que simula de manera perfecta una discopatía lumbar degenerativa.
En el miembro superior, la localización de lipomas dentro de la fascia del
compartimento flexor o extensor del antebrazo puede comprometer el nervio mediano o el
nervio interóseo posterior, produciendo déficits de pinza digital, dolor neuropático severo y
limitaciones funcionales en la mano que requieren una descompresión quirúrgica urgente.
La ecografía constituye el método de imagen de primera línea debido a su accesibilidad,
bajo costo y ausencia de radiación ionizante. Un lipoma subcutáneo típico se visualiza
ecográficamente como una masa bien delimitada, de forma elíptica u ovalada, homogénea,
predominantemente hiperecoica en relación con el tejido muscular circundante, con finas
estrías ecogénicas paralelas y sin evidencia de vascularización interna en el estudio Doppler
color. No obstante, en ubicaciones profundas o atípicas, sus características ecográficas pueden
variar. Por ejemplo, en los lipomas intrafasciales, la masa suele presentarse de forma
hipoecoica, lo que obliga a profundizar en los estudios de imagen para descartar otras estirpes
tumorales.
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La TC es un estudio de gran valor para evaluar la extensión de lipomas gigantes, su
relación con estructuras óseas y su ubicación en cavidades como el abdomen, el tórax o el área
maxilofacial. En la TC, el lipoma se caracteriza de forma inequívoca por ser una lesión
homogénea, bien circunscrita, con valores de atenuación marcadamente negativos que oscilan
entre -50 y -120 Unidades Hounsfield (UH), idénticos a los de la grasa subcutánea normal.
En radiografía simple o TC de extremidades, la menor densidad del tejido lipomatoso
en comparación con la masa muscular adyacente genera una zona de radiotransparencia
característica conocida clínicamente como el "signo de Bufalini". En lipomas intraóseos, la TC
revela zonas radiolúcidas con un borde escleroso delgado o grueso, expansión cortical y, en
fases avanzadas, calcificaciones centrales secundarias a procesos de infarto intratumoral e
involución grasa.
La RM se consagra como el estándar de oro y el método de imagen más preciso para la
caracterización de tumores lipomatosos, especialmente cuando se localizan en planos
profundos o plantean sospecha de malignidad. La RM proporciona una excelente resolución de
contraste de los tejidos blandos y permite delimitar con total precisión las relaciones
anatómicas del tumor con los haces vasculonerviosos y las fascias musculares.
Las señales de un lipoma simple en RM replican con exactitud el comportamiento de la
grasa subcutánea:
Secuencias potenciadas en T1 y T2: Alta intensidad de señal (hiperintenso).
Secuencias de supresión grasa (STIR o Fat-Sat): Pérdida completa y homogénea de la
intensidad de señal de toda la masa, tornándose completamente negra.
Administración de medio de contraste (Gadolinio): Ausencia de realce significativo de
la masa, pudiendo observarse únicamente un realce mínimo y lineal de la cápsula o de
finos tabiques internos.
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Para sistematizar la elección y utilidad de estos estudios complementarios, se presenta
una comparación detallada en la Tabla 2.
Tabla 2
Criterios de Diferenciación por Estudio de Imágen en Lipoma Simple y Liposarcoma.
Modalidad de Imagen
Principales
Indicaciones
Hallazgos Típicos de
Benignidad
Limitaciones
Diagnósticas
Ecografía (US)
Evaluación inicial de
masas superficiales
palpables.
Lesión homogénea,
isohiperecoica, bien
definida, sin flujo
Doppler.
Baja resolución en planos
profundos. Hallazgos
atípicos
(hipoecogenicidad) en
lipomas intrafasciales.
Tomografía (TC)
Evaluación de lipomas
gigantes, intraóseos o
viscerales.
Masa circunscrita
homogénea, con valores
de atenuación entre -50 y
-120 UH.
Radiación ionizante.
Menor resolución de
contraste para diferenciar
tabiques finos en
comparación con la RM.
Resonancia (RM)
Estándar de oro. Masas
profundas, >5cm o
sospecha de malignidad.
Hiperintensidad en
T1/T2, supresión
completa en secuencias
Fat-Sat, tabiques
delgados (<2 mm) sin
realce.
Alto coste, menor
disponibilidad y
contraindicaciones de uso
en pacientes con ciertos
implantes metálicos.
Nota: Adaptado de “Diferenciación imagenológica: lipoma, liposarcoma pobremente diferenciado y liposarcoma
bien diferenciado” por M. Laguna-Kirof y C. Tregea, 2024, Revista Argentina de Radiología, 88(3), p. 106
(Autores, 2026).
La indicación de exéresis quirúrgica de estas tumoraciones a menudo genera
controversia respecto a los límites de tamaño y profundidad adecuados para programar el
procedimiento. Al respecto, en Palacios Vera (2025) se ha precisado que no existen criterios
específicos para remitir a cirugía, aunque el tamaño mayor a 5cm es uno de los parámetros más
aceptados para intervenir quirúrgicamente. El clínico debe realizar una valoración holística
donde el tamaño sea sopesado junto con la tasa de crecimiento y la sintomatología.
De igual manera, la selección razonada del estudio por imágenes es clave para optimizar
los recursos del sistema sanitario y garantizar la seguridad diagnóstica. En relación con esto,
en Palacios Vera (2025) se afirma que la resonancia magnética tiene una gran utilidad en este
sentido, aunque la ecografía continúa siendo la más utilizada para confirmar el diagnóstico en
aquellos lipomas de situación típica. La ecografía resulta altamente efectiva para el manejo
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rutinario, mientras que la RM se reserva de forma estricta para la planeación quirúrgica en
planos complejos o ante la sospecha radiológica de un tumor de comportamiento localmente
agresivo.
De hecho, la caracterización precisa de la masa subcutánea es el primer paso para
predecir el comportamiento biológico del tumor. Al evaluar la presentación estándar del tumor
mesenquimal en RM, según Laguna-Kirof & Tregea, (2024) se observa que el lipoma es el
tumor de estirpe lipomatosa más común. Suele manifestarse como una masa indolora, aunque
si crece mucho, puede causar síntomas al comprimir estructuras nerviosas. La homogeneidad
de la señal de la grasa subcutánea y la indemnidad de los planos adyacentes confirmada por
resonancia brindan al cirujano la tranquilidad necesaria para planificar una escisión marginal
simple, minimizando el riesgo de un abordaje oncológico innecesariamente agresivo.
El principal desafío en la valoración de un tumor adiposo reside en la exclusión de un
liposarcoma, especialmente en su variante bien diferenciada o tumor lipomatoso atípico
(WDLPS/ALT). Los liposarcomas se localizan con mayor frecuencia en planos profundos,
como el compartimento posterior del muslo o el retroperitoneo, y muestran características
radiológicas particulares en la RM, como tabiques gruesos (mayores de 2 mm), áreas no
adiposas sólidas, componentes globulares y una composición general con menos del 75% de
tejido graso.
Aunque los estudios de imagen avanzados brindan una orientación preoperatoria
crucial, no sustituyen la caracterización molecular e histológica. En relación con el diagnóstico
de certeza, la literatura de referencia advierte de manera elocuente que aunque los exámenes
de imagen ayudan en el diagnóstico diferencial entre lesiones lipomatosas benignas y malignas,
el examen histopatológico es el único capaz de dar un diagnóstico definitivo.
La presencia de células multivacuoladas que simulan lipoblastos en variantes benignas
como el hibernoma (lipoma-like) o procesos reactivos como el granuloma de silicona puede
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inducir a diagnósticos erróneos de malignidad si no se realiza un análisis microscópico
meticuloso por un patólogo entrenado. Histológicamente, los lipomas simples están
compuestos por adipocitos uniloculares maduros de tamaño uniforme, con núcleos pequeños y
excéntricos, sin atipias ni mitosis.
No obstante, el diagnóstico diferencial debe considerar variantes histológicas complejas
como el angiolipoma, el fibrolipoma y el lipoma de células fusiformes. En casos de difícil
caracterización, el análisis citogenético mediante hibridación in situ fluorescente (FISH) para
detectar la amplificación de los genes MDM2 y CDK4 en el cromosoma 12q13-15 permite
diferenciar con total certeza un lipoma benigno (negativo para la amplificación) de un
liposarcoma bien diferenciado (positivo).
Discusión
La valoración clínico-quirúrgica de los lipomas revela que, detrás de una aparente
simplicidad diagnóstica, subyace una complejidad semiológica y patológica que exige del
personal médico un elevado rigor científico y un alto índice de sospecha. La diferenciación
preoperatoria precisa entre un lipoma simple, sus variantes infiltrativas (como el lipoma
intramuscular) y el tumor lipomatoso atípico es el eje sobre el cual gira el éxito del tratamiento
quirúrgico. Un abordaje inadecuado por subestimar la lesión puede resultar en la disección
incompleta de una variante intramuscular infiltrativa, la cual presenta tasas de recidiva local
que pueden alcanzar hasta el 62.5% si no se extirpa con un margen adecuado de tejido muscular
sano adyacente.
En este sentido, la optimización de los flujos de diagnóstico y la capacitación técnica
del personal son determinantes para elevar la calidad de la atención médica. El abordaje de
patologías de tejidos blandos a menudo se ve limitado por barreras de infraestructura que
retrasan el diagnóstico definitivo. Al analizar los desafíos organizacionales de las instituciones
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de salud, Arias & Vega (2025) describen de manera precisa que el sector privado de salud
enfrenta varios desafíos que limitan su crecimiento y competitividad. Entre los principales
problemas están la falta de infraestructura adecuada, los recursos tecnológicos insuficientes y
la capacitación limitada del personal.
Esta realidad subraya que el éxito clínico de una cirugía menor o mayor ambulatoria
para la exéresis de un lipoma no depende únicamente de la destreza del cirujano, sino de un
sistema de salud eficiente que garantice el acceso oportuno a ecógrafos de alta resolución,
resonadores magnéticos y patólogos capacitados en técnicas especiales de inmunohistoquímica
y citogenética molecular. Asimismo, la recuperación postquirúrgica óptima y el bienestar
general del paciente no pueden aislarse de un soporte sistémico y metabólico integral.
El proceso de cicatrización de heridas extensas, tras la resección de lipomas gigantes
que requirieron amplias disecciones de colgajos dermograsos, exige una nutrición celular
adecuada y un equilibrio homeostático óptimo. Desde una perspectiva terapéutica
multidisciplinaria, Cordova & Toala (2026) ha postulado que una dieta equilibrada puede ser
una estrategia terapéutica coadyuvante para mejorar el bienestar emocional a través de una
microbiota intestinal saludable.
La preservación de una microbiota saludable y un estado nutricional balanceado
optimizan la respuesta inmunológica del paciente, disminuyendo la incidencia de infecciones
del sitio quirúrgico, reduciendo la formación de seromas y acelerando la restitución de la
calidad de vida en el periodo posoperatorio inmediato.
Por otra parte, la planificación del abordaje quirúrgico debe equilibrar con precisión la
necesidad de una exéresis marginal completa (extrayendo el tumor dentro de su cápsula intacta)
con la preservación estético-funcional de la región anatómica afectada.
En el territorio maxilofacial, por ejemplo, el empleo de incisiones intraorales
meticulosas y disecciones romas a través del músculo buccinador permite extraer lipomas
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gigantes del espacio masticador sin comprometer las ramas del nervio facial ni dejar cicatrices
cutáneas visibles, garantizando una excelente simetría facial posoperatoria.
En contraste, en regiones subcutáneas laxas del tronco, la prevención del espacio
muerto mediante suturas por planos y la colocación de drenajes de succión negativa activa son
las maniobras más críticas para evitar el desarrollo de seromas e infecciones del sitio
quirúrgico, consolidando el principio de que cada localización anatómica exige una táctica
quirúrgica adaptada y altamente específica.
Conclusión
Aunque los lipomas son catalogados mayoritariamente como neoplasias benignas de
curso indolente, su diagnóstico diferencial con los tumores lipomatosos atípicos y los
liposarcomas bien diferenciados constituye un hito crítico en la práctica clínica. La presunción
errónea de benignidad puede conducir a resecciones marginales incompletas con alta tasa de
recidiva local y potencialidad de desdiferenciación maligna.
El estudio sistemático de estas lesiones mediante el uso combinado de ecografía de alta
resolución, tomografía computarizada y resonancia magnética con supresión grasa es
indispensable para caracterizar de forma precisa el contenido graso, el grosor de los tabiques
internos y la presencia de componentes nodulares sólidos que orienten de manera oportuna
hacia la sospecha de malignidad.
La indicación quirúrgica de un lipoma no debe responder a una conducta sistemática o
automatizada, sino a una evaluación personalizada que pondere factores clave como el tamaño
de la masa (con especial énfasis en el umbral de los 5 cm), la localización anatómica profunda
(intramuscular o intrafascial), la presencia de sintomatología compresiva sobre estructuras
nerviosas o vasculares y la repercusión funcional u obstructiva sobre sistemas vitales como el
tracto digestivo o el árbol traqueobronquial.
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La selección de la técnica quirúrgica (desde la enucleación intracapsular simple hasta
la resección amplia con margen de tejido sano en variantes intramusculares infiltrativas) es
determinante para minimizar las complicaciones posoperatorias y erradicar por completo la
posibilidad de recidiva local. La realización de estudios profundos sobre la fisiopatología,
genética molecular, epidemiología y comportamiento clínico de los lipomas es de vital
importancia para los sistemas de salud.
El conocimiento exhaustivo de estas patologías evita el sobrediagnóstico y la
realización de cirugías invasivas innecesarias, al mismo tiempo que mitiga el riesgo de
subdiagnosticar sarcomas de partes blandas en estadios tempranos. Asimismo, la integración
de la medicina familiar, la radiología, la patología y la cirugía general o reconstructiva en
comités multidisciplinares garantiza un flujo de trabajo clínico optimizado, reduciendo los
tiempos de diagnóstico y los costes asociados a tratamientos fallidos o reintervenciones
complejas.
El estudio continuo de estas neoplasias mesenquimales representa un pilar fundamental
para elevar los estándares de calidad asistencial, seguridad del paciente y eficiencia económica
en el sector de la salud.
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